Los 6 pasos para conseguir lo que te propongas

Me atrevería a decir que casi todos tenemos algún objetivo que conseguir. Los que no lo tienen divagan por esta vida sin propósito ni dirección “intentando” conseguir cosas que siempre se les acaban escapando.

Es de vital importancia creer en uno mismo y confiar más en las
posibilidades que en los miedos. El éxito siempre es posible cuando tus miedos no te limitan ni te hacen abandonar antes de hora.

En este artículo te quiero presentar los 6 pasos que debes seguir para garantizar el éxito en cualquier objetivo que te plantees. Pero, deja que antes te ponga un ejemplo de cómo deberías seguir estos 6 pasos.

goalUn ejemplo de objetivo mal planteado sería “Me gustaría perder peso” o “quiero mejorar la salud”. Aunque parecen objetivos claros y definidos, no lo son. Si te planteas los objetivos de esta manera tienes muchas posibilidades de fracasar. ¿Me equivoco si afirmo que éstos son objetivos que te has propuesto más de una vez y no los has conseguido o no los has podido mantener? La razón de estos fracasos está relacionada con el hecho de que no has seguido todos los pasos que se deben seguir para asegurarte el éxito. ¿Quieres saber de qué te has olvidado? Pues que una vez definido el objetivo de “Me gustaría perder peso” tienes que definir: ¿Cuánto peso quieres perder? ¿Por qué es importante para ti perder peso? ¿Para cuándo quieres haberlo perdido? ¿Lo has compartido para dejar constancia y no desfallecer a la más mínima dificultad? ¿Estás dispuesto a pagar un precio para conseguirlo? ¿Has pagado el precio?

Ahora puedes ver cómo con sólo querer no es suficiente. QUERER es muy diferente de NECESITAR. Hay que necesitar realmente una cosa para poner en marcha todos los mecanismos que harán que lo consigas. Querer está muy bien, pero en la vida hay que poner algo más que voluntad.

La diferencia entre triunfar o fracasar puede encontrarse en la manera en que definas y redactes tus objetivos. La información que te presento no es psicología avanzada ni está basada en los últimos estudios científicos, es simplemente una estrategia muy sencilla pero muy efectiva para conseguir que de aquí a una semana, un mes, o un año no te encuentres sentado en este mismo lugar preguntándote por qué no has podido conseguir una vez más lo que te habías propuesto.

Siempre que necesites conseguir una cosa has de saber:

1. ¿Qué es lo que necesito?
La clave para poder definirlo correctamente es asegurarte de que el objetivo es específico y está íntimamente relacionado con lo que necesitas conseguir. El objetivo también debería ser mesurable. Por ejemplo, en lugar de decir “Necesito perder peso” es mejor especificar de manera realista (pero al mismo tiempo, ambiciosa) qué es exactamente lo que necesitas conseguir como “Necesito perder 10 kg de grasa”.
Pero eso no es suficiente. Hay que seguir preguntándose…

2. ¿Para cuándo lo necesitas?
Eso es tan sencillo como poner una fecha límite al objetivo. En el ejemplo que he estado utilizando en ningún momento sabes para cuándo lo necesitas y eso hará que el objetivo se vuelva difuso y pierda todo su propósito, aumentando las posibilidades de fracasar. Simplemente decir “quiero perder 10 kg de grasa” no es suficiente. ¿Lo quieres para mañana? ¿Para la semana que viene? ¿Para de aquí a medio año?

Dependiendo del tiempo que tengas para conseguirlo deberás usar una estrategia u otra. Si tienes poco tiempo la estrategia a seguir deberá ser más agresiva y estricta, mientras que si tienes más podrás ser más conservador.

Un buen objetivo sería “necesito perder 10 kg de grasa antes del día 8 de julio”. Ahora ya estás comenzando a definir el camino que te puede llevar hasta el día 8 de julio habiendo perdido estos 10 kg de grasa. Pero aún faltan los pasos más importantes…

3. ¿Para qué lo necesitas?
Saber el por qué es importante conseguir el objetivo es básico si queremos mantener la motivación y no echarlo todo por la ventana cuando topamos con alguna dificultad. En este momento debes ser muy honesto contigo mismo e intentar descubrir qué razón se oculta detrás de esta necesidad. Si realmente es importante no habrá nadie que te pare, si por el contrario, la razón no es suficiente no valdrá la pena todo el esfuerzo que tendrás que dedicar y abandonarás a la primera de cambio.

No es fácil descubrir el verdadero motivo que nos mueve a hacer una cosa. A veces hay que reflexionar, meditar o incluso autoanalizarse para descubrirlo.

Aquí tienes algunos ejemplos que te pueden ayudar :
Quiero perder 10 Kg de grasa antes del 8 de julio
¿Por qué?
Porque es la fecha cuando se casa mi mejor amigo
¿Por qué es importante adelgazar 10 kg para ese día?
Porque todos mis amigos se conservan muy bien y yo me he descuidado y he engordado mucho y ya no me siento bien.
¿Cómo te gustaría sentirte?
Quiero sentirme bien, verme más delgado, sin estas ojeras de cansancio y con energía para disfrutar del día a día sin cansarme. Me quiero mirar al espejo y estar orgulloso de la persona que veo.
¿Por qué crees que perder estos 10 kg de grasa te ayudará?
Porque hará que no me sienta diferente. Todos mis amigos están en forma y tienen unos cuerpos atléticos, en cambio yo no. Si pierdo 10 kg de grasa hará que no me sienta diferente, aumentará mi autoestima y recuperaré la energía que necesito para bailar y saltar sin cansarme como lo hacía antes. Estoy cansado de llevar un estilo de vida sedentario que no me aporta ningún beneficio y que al final comprometerá mi salud.

¡Ahora sí! Ya tenemos la razón principal y oculta de POR QUÉ es importante perder estos 10 kg. No es sólo para poder ponerte unos pantalones que no te entran. Si fuera sólo eso, al cabo de unos días de dieta y ejercicio decidirías dejarlo y comprarte otros pantalones. Eso es más fácil que perder 10 kg de grasa. Pero como el motivo es mucho más profundo que unos simples pantalones harás lo que haga falta para adelgazar, porque lo que quieres es disfrutar de una buena autoestima y mejorar la salud.

Ahora el simple objetivo de perder 10 kg se ha convertido en:
“Necesito perder 10 kg de grasa antes del día 8 de julio para poder ir a la boda de mi amigo y estar orgulloso de la persona que veo en el espejo. También quiero disfrutar de una buena autoestima y poder disfrutar de la fiesta y del baile con mis amigos como lo hacía antes”.

4. ¿Quién te puede ayudar?
Este paso puede parecer prescindible ya que mucha gente cree que no necesita a nadie para hacer las cosas. Bien, deja que te diga que te equivocas. Las buenas intenciones se las lleva el viento. Es de vital importancia dejar constancia del objetivo que quieres conseguir. Debes escribirlo en un papel, post-it, o en cualquier otro sitio para que cada día lo veas y recuerdes que has de continuar trabajando.

También es importante que lo compartas con aquellas personas que sabes que te pueden ayudar. Hay personas que siempre están dispuestas a echarte una mano y que, cuando hablas con ellas, te llenan de energía positiva. En cambio hay otras que son tóxicas, que siempre piensan en negativo y que no paran de decirte que eso que quieres hacer es imposible. Comparte tus objetivos con aquellas personas que te motivan y te ayudan a mejorar y no con las que te limitan y te intoxican.

5. ¿Cuál es el precio que hay que pagar?
Ahora tu objetivo está bien redactado y has dejado constancia para tenerlo siempre presente y no desviarte del camino marcado. Ahora sólo falta saber una cosa muy importante…
“¿Estoy dispuesto a pagar el precio (tiempo, energía, dinero…) necesario para conseguir lo que me he propuesto?”

Para poder contestar a esta pregunta debes tener en cuenta lo siguiente:
¿Cuánto tiempo al día/semana/mes tendré que dedicar para conseguirlo? ¿Estoy dispuesto a levantarme cada día 30 minutos antes para poder hacer ejercicio? ¿Estoy dispuesto a recortar la hora de comer para entrenar? … ¿Cuánta energía deberé poner para conseguirlo? ¿Estoy dispuesto a planificar mis comidas para seguir al 100% la dieta? ¿Estoy dispuesto a no beber alcohol y a no comer chocolate durante 30 días? ¿Estoy dispuesto a entrenar sin excusas?… ¿Cuánto dinero me costará? ¿Estoy dispuesto a pagar la cuota del gimnasio? ¿Estoy dispuesto a pagar un poco más y comprar productos ecológicos?
Si puedes responder afirmativamente a estas preguntas puedes estar seguro de que estás preparado para conseguir lo que te has propuesto. Ahora sólo falta el paso final…

6. ¡Hacerlo!
Este paso final es tan sencillo como hacer lo que sabes que hay que hacer para conseguir tu objetivo. Ganar no es siempre fácil, y si el objetivo es ambicioso siempre va acompañado de trabajo duro, esfuerzo y, muy frecuentemente, sacrificio. Conviene que durante todo el proceso vayas repasando estos pasos para recordar lo que quieres conseguir, para cuándo lo quieres, por qué es importante, con quién lo quieres compartir y cómo te puede ayudar, saber el precio y finalmente pagarlo. Solamente así podrás llegar al día señalado con la satisfacción de haber conseguido el objetivo.

Hay una frase que dice: “el sacrificio es temporal, el orgullo y la satisfacción de haberlo conseguido dura para siempre”.
Recuerda estos 6 pasos siempre que quieras conseguir un objetivo. Y disfruta de la sensación del trabajo bien hecho.

¡Mucha salud y felicidad!

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