¿Te has fijado cuántos libros de dietas y nutrición hay en el mercado hoy en día? Parece ser que los libros para perder peso se están convirtiendo en los más populares. No hace mucho  entré en una librería y  encontré más de 80 libros diferentes sobre dietas, desde la dieta baja en calorías hasta la hiperproteica,  pasando por la baja en hidratos de carbono, etc.

Nunca había habido tanta información en el campo de la nutrición y la salud como ahora. A pesar de ello, estamos totalmente perdidos y confundidos cuando se trata de mejorar nuestra salud. No se entiende cómo es que, habiéndose alcanzado los mayores avances tecnológicos y científicos de la historia de la humanidad y teniendo el acceso a la información como tenemos cada vez haya más casos de obesidad, diabetes, hipercolesterolemia, hipertensión, problemas cardiovasculares, cánceres, etc … ¿No será que , a pesar de todo lo que sabemos aún hacemos las cosas mal? Nos tenemos que plantear seriamente hacer un cambio de hábitos ya que hemos llevado el metabolismo del cuerpo humano al máximo de sus posibilidades y ya no puede asimilar más todos los abusos a que lo estamos sometiendo.

Con la situación actual, queda patente que los conocimientos que tenemos de nutrición se han de revisar. Ha llegado la hora de replantearnos las estrategias nutricionales que estamos utilizando actualmente con nuestros clientes y cambiar ciertos paradigmas referentes a la nutrición, el ejercicio físico y la salud

El problema…

Como profesionales del ejercicio físico y la salud muchas veces hemos abordado el tema de la nutrición con nuestros clientes con el fin de ayudarlos a mantener o mejorar su salud. Muchas veces nos encontramos aconsejando sobre qué deberíamos comer y qué deberíamos dejar de comer, clasificando algunos alimentos, como por ejemplo las frutas y verduras, como a “buenos” y las carnes rojas y con grasas saturadas como “malas”.

Estas generalizaciones nos permiten dar consejos sobre lo que es saludable y lo que no lo es sin prescribir nada en concreto y así no invadimos las competencias de otros profesionales. El problema es que todo el mundo las ha aceptado como válidas y nadie se ha parado a cuestionar los efectos que tienen sobre las personas que las siguen.  Muy raramente nos hacemos la pregunta más importante de todas:

¿Alimentos buenos o malos para quién?

Hay que tener en cuenta el concepto de la Individualidad Bioquímica (Biochemical Individuality)

Cuando Lucrecio dijo: “El alimento de un hombre puede ser el peor veneno para otro” lo acertó de lleno  cuando hablamos de nuestras necesidades nutricionales.

De hecho, ya en tiempo de los romanos de Lucrecio, en la era de los antiguos griegos de Hipócrates, en la medicina china y ayurvédica se habían estudiado y se conocían los efectos sobre la salud que puede producir un mismo alimento en diversas personas. Esta visión queda muy lejos de la actual cuando damos las mismas recomendaciones para todos. Estos sabios del pasado ya habían descubierto que las propiedades curativas y beneficiosas de los alimentos no residen en ellos mismos sino en cómo interactúan con el individuo.

Más recientemente, investigadores como el doctor Weston A. Price y el doctor Royal Lee han estudiado el efecto de la dieta en diversas culturas indígenas de todo el mundo. Han descubierto que cuando los indígenas consumían alimentos de su zona y cultura no enfermaban, mientras que, si comían alimentos y productos de otras zonas del planeta, la enfermedad  aparecía enseguida.

Por ejemplo: Los esquimales Inuit del Norte de Alaska sobrevivían casi exclusivamente de carne de foca y ballena. Esta dieta, muy alta en grasas saturadas y proteína, va contra todas las recomendaciones nutricionales actuales pero parece ser que es la mejor dieta para mantener a los esquimales en óptimo estado de salud. Una cosa parecida pasa con los indios Quetchuas de Sudamérica, a pesar de que estas gentes se encuentran en el otro extremo. Su dieta es casi exclusivamente vegetariana y gozan también de una buena salud.

Conviene destacar que estas comunidades indígenas, aunque viven en ambientes muy diferentes, incluso extremos, gozan de un bienestar y una salud que es prácticamente desconocida en los países industrializados. Pero cuando se introdujeron alimentos y productos de otras regiones geográficas en su dieta, estos indígenas acabaron desarrollando las mismas enfermedades que estamos sufriendo nosotros hoy en día.

El doctor Roger Williams, un reconocido bioquímico, descubrió que, al igual que cada persona tiene diferentes huellas digitales, una forma característica del iris y una morfología única y personal, también pasa lo mismo con nuestro medio interior. De hecho, el doctor Williams descubrió que desde la medida y forma de los órganos, pasando por el equilibrio ácido-alcalino de nuestro organismo hasta el funcionamiento de nuestro sistema endocrino, cada persona es única y característica y responde de manera diferente a todos los estímulos, ¡incluyendo el alimento!

¡Parece ser que Lucrecio tenía razón!

También es interesante el concepto que habla de los Tipos Metabólicos (Metabolic Typing)

El actual conocimiento que tenemos de la bioquímica individual se debe mayoritariamente al trabajo del doctor William Kelly, del doctor George Watson y del doctor William Wolcott. Estas personas dedicaron gran parte de su vida a investigar las características de los alimentos y su interacción con el cuerpo humano y su bioquímica. Todo este conocimiento es en el que ahora se basa la teoría del tipo metabólico.

Lejos del ensayo – error en que se  basaron los primeros estudios, la teoría de los tipos metabólicos se ha transformado en una ciencia con principios muy estrictos que permiten a los especialistas identificar las interacciones bioquímicas exactas que tienen lugar en el individuo y, así, poder predecir el efecto que tendrán los alimentos para aquel individuo. Los especialistas son capaces de identificar nueve sistemas responsables del mantenimiento del equilibrio bioquímico y, por tanto, de la salud del organismo.

Estos  sistemas son:

  • El sistema oxidativo – La velocidad con que los alimentos son oxidados para obtener energía una vez que los hemos consumido. Por ejemplo, el grupo de personas que oxida los alimentos muy rápidamente utilizará también la glucosa de manera muy rápida , se quedará enseguida sin energía y  dificultará el mantenimiento del equilibrio interno. Estas  personas necesitarán dietas más ricas en grasas y proteínas ya que son de oxidación (digestión) más lenta. Por otro lado, el grupo que oxida los alimentos muy lentamente no podrá utilizar correctamente las grasas y las proteínas y deberá  seguir dietas más ricas en carbohidratos para poder mantenerse en equilibrio.
  • El sistema nervioso autónomo – Este sistema es el que controla todas las funciones reflejas del cuerpo, como por ejemplo el ritmo cardiaco, la respiración y la digestión. Este sistema se puede dividir en dos ramas: el sistema nervioso parasimpático y el sistema nervioso simpático. Eso le proporciona al sistema nervioso la capacidad de “activar” o “desactivar” el cuerpo. Normalmente todo el mundo es más dominante en una que en la otra y ciertos alimentos pueden hacer que el desequilibrio sea más grande.
  • Equilibrio Catabólico / Anabólico – El cuerpo humano generalmente fluctúa y se mueve en  ciclos catabólicos (destrucción) y anabólicos (regeneración). Pero muy frecuentemente, como resultado de algún estímulo estresante que el cuerpo no puede gestionar, el organismo se bloquea en uno de estos ciclos y desencadena todo tipos de problemas. En función de este desequilibrio las células se vuelven más o menos permeables y hacen que los nutrientes no se puedan asimilar o utilizar como sería de esperar.
  • Equilibrio Ácido / Alcalino – En el libro del doctor George Watson “Nutrition and your mind” se destaca la importancia de este equilibrio a la hora de tratar desórdenes psicológicos sin tener que recorrer al uso de fármacos. Señala que es más importante la interacción de los alimentos con la bioquímica de la persona que las cualidades acídicas o alcalinas de los alimentos en sí mismos.
  • Sistema endocrino – Las últimas investigaciones científicas han demostrado que todos estamos más dominados por una de las cuatro glándulas endocrinas. Para algunas personas pueden ser las glándulas suprarrenales o la tiroides mientras que para otras será la pituitaria o las gonadales. Estas glándulas determinarán en gran medida el comportamiento de tu cuerpo y serán las responsables, entre otras cosas, de decidir cuánta grasa acumularás. Además, se sabe que hay determinados alimentos que estimulan más unas glándulas que otras y desestabilizan  aún más el frágil equilibrio en que se encuentra nuestro cuerpo.
  • Equilibrio de las prostaglandinas (PG) – Las prostaglandinas están formadas de ácidos grasos (grasa) y están involucradas en casi todas las funciones metabólicas del organismo. Cualquier desequilibrio de estas substancias puede desembocar en problemas hormonales, inmunitarios, neuronales o circulatorios, entre muchos otros. Hay diferentes tipos de PG que se deben mantener en equilibrio. Por ejemplo, la dieta moderna abusa de los aceites vegetales (grasas trans – PG2) y no tiene un buen equilibrio entre los aceites omega 6 (PG1) y los omega 3 (PG3).
  • Grupo sanguíneo – En el libro del doctor Peter J. D’amo titulado “Eat right for your type” se introduce un nuevo concepto: que los alimentos han de tener en cuenta nuestra diferencia bioquímica más ancestral (el grupo sanguíneo). La ciencia reconoce este concepto como una aportación a la teoría del equilibrio bioquímico aunque le resta importancia debido a les grandes migraciones y la gran mezcla habida entre las diferentes razas durante las últimas generaciones. No obstante, el grupo sanguíneo nos puede dar una buena idea de los alimentos que deberías evitar.
  • Tipos de constitución – Seguramente es uno de los puntos menos científicos del método de la individualidad metabólica, pero que se usa por su gran efectividad. Basado en la antigua medicina china ayurvédica hace referencia a los diferentes elementos de madera, fuego, tierra, metal y agua, y como éstos se distribuyen dentro de cada alimento y dentro de cada persona.
  • Equilibrio electrolítico – Cuando los fluidos del cuerpo están desequilibrados o bajos,  la habilidad para transportar los nutrientes se ve gravemente afectada. En el caso de la deshidratación, por ejemplo, los líquidos del cuerpo quedan más concentrados debido a la falta de agua y a  la capacidad para transportar los nutrientes a los lugares donde hacen falta se ve muy disminuida. Eso puede alterar el sistema endocrino, el equilibrio ácido/alcalino y desencadenar muchos otros problemas.

Los resultados que se obtienen del test para determinar el tipo metabólico de les personas se utilizan para recomendar el tipo de dieta a seguir. Existen tres tipos de protocolos nutricionales:

– Predominio de carbohidratos: a la persona se le recomienda una dieta  rica en carbohidratos de índice glucémico medio. Esta dieta no elimina la proteína pero  reduce su consumo y recomienda que el tipo de carne sea la de menos grasa y con menos cantidad de purina.

– Predominio de proteína: por otro lado, a este tipo de personas se les recomienda comer más carne roja y  menos carbohidratos

– Tipo mixto: como ya te puedes imaginar pueden comer de todo de  un extremo al otro del abanico de posibilidades.

Estos serían los tres tipos básicos pero conviene puntualizar que existen una infinidad de permutaciones y variaciones que demuestran que hay una individualidad muy grande cuando hablamos de los efectos de la nutrición sobre el organismo.  Es esta flexibilidad y adaptación a las características individuales la que hace que este método sea una herramienta muy poderosa para el profesional de la salud.

En resumen, el método de los tipos metabólicos NO se basa en estudiar las enfermedades en si como podría ser la obesidad, la  hipertensión o los problemas cardíacos, sino que se centra en la simple premisa de “…la calidad de cualquier actividad de nuestro cuerpo, ya sea fisiológica, psicológica o bioquímica, depende en gran medida de la cantidad y calidad de los nutrientes y de la energía que estos nutrientes proporcionen al organismo”. En otras palabras, se centra en la raíz  de los problemas de salud de nuestros clientes y se basa sobre todo en reconstruir la salud y no solo en tratar los síntomas de las enfermedades.

La pregunta que nos deberíamos hacer todos es: “si eliminamos la causa de la enfermedad, ¿cómo puede existir el efecto?”

Creo que ahora ya sabes cuál es la respuesta y qué hay que  hacer para solucionarlo, ¿verdad?

Compártelo:
  • Facebook
  • StumbleUpon
  • Twitter
  • RSS
  • LinkedIn
  • MySpace